Pocos bizcochos hay tan ricos como las bicas, jugosas y con una deliciosa costrita de azúcar crujiente. Esta, además, lleva en la masa puré de calabaza y un poco de canela espolvoreada junto con el azúcar, con lo que os podéis imaginar el delicioso aroma que se desprende del horno al cocinarla.
No se sabe muy bien el origen de la bica, que se prepara en Galicia con recetas que varían un poco de una provincia a otra, pero todas combinan manteca o mantequilla con nata, lo que les da una jugosidad que contrasta con su superficie crujiente.
Esta semana mis primos me han regalado un par de enormes calabazas de su huerta, por lo que tengo un montón de material para hacer cremas, muffins, tartas y alguna recetilla con masas levadas. Sé que vais a decirme que las congele en trozos, pero no tengo arcón congelador, sólo tres cajones de un combi que ¡ya están a rebosar de cosas!
Para esta receta he utilizado un molde cuadrado de casi 20x20 cm. (La medida justa serían 19,5cm, aunque os parezca raro, pero lo he medido bien y es así.)
Podéis utilizar calabaza asada, hervida o cocinada en el microondas, pero es importante que el puré esté escurrido, para no aumentar el líquido de la receta, que nos cambiaría el resultado. Yo suelo hacerla asada en el horno o al microondas; una vez hecha la trituro unos segundos en la thermomix y luego pongo el puré a escurrir en un colador grande o en el cestillo de la thermo.
Para la bica de calabaza:

















