El año pasado os dejé la receta del panetone de chocolate y avellanas, y esta vez quería hacer uno un poco diferente. Es la obsesión de todo foodie, comilón, disfrutón o como queráis llamarlo: probar recetas nuevas. Se me apetecía, además, hacerlo con un poolish para ver si conseguía mejorar aún más la miga. Y sí, ¡quedó tan bien que ni siquiera tuve que colgarlo boca abajo, como el del año pasado! Bueno, por eso y porque creció tantísimo que casi no me cabe en el horno... ¡Era como un alien! ¡Como una magdalena con copete gigante!
Utilicé harina de gran fuerza, que es maravillosa para este tipo de masas de bollería con mantequilla y azúcar. También se le llama harina manitoba, y tiene un alto contenido de proteína. El gluten es más potente y aguanta mejor la adición de mantequilla, huevos, azúcar, tropezones... Vamos, ideal para panetones, brioches y roscones.
Utilicé un molde de papel para panetones de un kilo, pero creo que el próximo lo repartiré en dos moldes... O le echaré un poco menos de masa porque de verdad que ha salido enorme... ¡Daba gusto verlo!
Esta receta da mucho juego, y la repetiré cambiando el relleno: pasas y nueces, gotas de chocolate, trocitos de frutas confitadas...
Lo he amasado en la panificadora y cocido en el horno. Os dejo también la elaboración en thermomix,. A mano se hace bastante pesado el amasado, para estas masas de bollería prefiero utilizar una maquinita.
Para el panetone de naranja y chocolate:



















