La semana pasada estuvimos de fiestas en el pueblo y preparé esta tarta de arroz con leche, que nos gustó muchísimo a todos. No lleva horno, y es ideal para dejarla lista el día anterior, o incluso un par de días antes.
Se prepara igual que el arroz con leche de toda la vida, pero añadiéndole un sobre y medio de cuajada en el momento de agregarle el azúcar. (La primera vez que la hice utilicé dos sobres, y quedó demasiado dura. Con un sobre y medio le basta, incluso se le podría poner un poquito menos...)
La cobertura es la crema de yemas de mi madre, que ya había utilizado en esta otra tarta de crepes, pero en esta ocasión un poco tuneada para dejarla más espesa. Si queréis saltaros este paso, podéis simplemente espolvorearla con canela...¡Pero yo os recomiendo encarecidamente esta versión, porque la combinación de arroz con leche y yema es deliciosa!)
La primera vez que la hice, requemé la crema de yemas con el soplete, pero esta vez la decoré con un poco de canela molida y canela en rama. También está rica con una cobertura de chocolate con leche fundido, ¡ya veis que admite muchas variantes!











