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viernes, 3 de enero de 2020

Roscón de reyes de chocolate



Ya os he contado en alguna ocasión que en casa siempre es mi madre la que hace los roscones. Con prefermento y a mano, ¡nada de amasadoras! Pero como yo siempre necesito probar cosas nuevas, el año pasado os dejé la receta de la galette des rois y este año os traigo la del roscón de chocolate.
Que no es otra cosa que el roscón de reyes tradicional, pero añadiendo cacao a la masa. Sin más.

Este roscón gustará mucho a quien no le haga tilín el sabor del agua de azahar: porque llevar, lo lleva, pero queda bastante ahogado por el cacao. Podríais incluso prescindir de él y sustituirlo por más leche.

No le he puesto prefermento. Lleva solamente dos levados, que para mí son suficientes. Como veis en el corte, ha quedado muy esponjoso. Sí me gusta añadir un poco de miel a este tipo de masas, porque me parece que ayuda a conservar la bollería tierna más tiempo.


Si queréis, podéis hacer un levado largo en la nevera: tras formar las bolitas y el roscón, lo dejáis un rato a temperatura ambiente para que arranque la fermentación y lo metéis después toda la noche en la nevera. Al día siguiente, lo sacáis una hora antes de hornearlo, para que atempere.

Os dejo la receta. Yo lo he amasado en la panificadora (para las masas levadas es mi maquinita preferida) pero os pongo también los pasos con thermomix.


Para el roscón de chocolate:

430 g de harina de fuerza
1/2 cucharadita de sal
25 g de cacao
7 g de levadura seca de panadería (o el triple de la fresca)
160 g de leche
20 g de agua de azahar (o más leche)
1 cucharadita de ralladura de naranja
1/2 cucharadita de canela molida
110 g de azúcar
1 cucharada de miel (20g)
2 huevos medianos
60 g de mantequilla, blanda
Granillo de almendra o fruta escarchada para decorar

Ponemos en un vaso la leche con el agua de azahar y la canela y la calentamos 30 segundos en el microondas, para que esté tibia, no caliente.

Panificadora: echamos en la cubeta la leche tibia con el agua de azahar y la canela molida, la miel, la ralladura de naranja, los huevos un poco batidos, la levadura (desmigada, si es fresca) y el azúcar. Añadimos el cacao, la harina y, encima de todo, la sal. Programa que amasa y leva. (En la mía, que es la vieja del Lidl, es el número 6, "Masa".) Cuando termine el primer amasado, añadimos la mantequilla blanda en trocitos. Dejamos seguir el programa hasta que termine.

Thermomix: pesamos la harina y el cacao, mézclalos 20 segundos a velocidad 3 y reservamos en un bol.
Echamos el azúcar y trituramos 10 segundos a vel. 6. Añadimos la ralladura de naranja, canela molida, leche, azahar y miel y calentamos 1 minuto a 37º y vel.3. Agregamos la levadura y mezclamos 10 segundos a vel.3.
Incorporamos los huevos y la mantequilla blanda y batimos 30 segundos a vel.4.
Echamos la harina con el cacao y la sal, y programamos 30 segundos a vel.6. Seguidamente, 4 minutos en espiga.
Dejamos levar dentro del vaso hasta que doble volumen.

Con las manos ligeramente untadas en aceite de girasol, sacamos la masa de la thermomix o de la cubeta de la panificadora y amasamos unos segundos con las manos para desgasificarla.
(La masa estará un poco pegajosa, pero se podrá trabajar bien con las manos humedecidas.)
La dejamos reposar 5-10 minutos y la dividimos en ocho trozos.

Boleamos cada trozo (en uno de ellos aprovechamos para meter la sorpresa, envuelta en papel de aluminio y los colocamos en la bandeja del horno, sobre papel de hornear, formando un círculo.
Yo pongo una flanera en el medio, para que no se cierre el agujero al levar. Y también le pongo un aro alrededor para que mantenga la forma, pero no es imprescindible. Si no se lo ponéis, la masa expandirá más hacia los lados. (Mi madre tiene un molde de metal en forma de corona, y es lo que utiliza, bien engrasado o forrado de papel sulfurizado.)


Dejamos levar en un lugar cálido, cubierto por un paño limpio.
Si tenemos prisa, podemos encender el horno a 50 grados unos minutos, apagarlo y meter el roscón tapado para que leve más rápido. Yo lo hice así, y en una hora ya estaba levado.


Pincelamos cuidadosamente el roscón con leche, (o huevo batido con un chorrito de leche) sin apretar, y repartimos por encima el granillo de almendra, o fruta escarchada, si os gusta.
Podemos mezclar 2-3 cucharadas de azúcar con unas gotitas de agua para hacer azúcar húmeda y ponerla en las uniones de la masa.

Precalentamos el horno a 200º, por arriba y abajo.
Metemos el roscón en la parte media o un poco más abajo, bajamos la temperatura a 180º y horneamos 25-30 minutos.

Como yo he utilizado aro y ha crecido mucho hacia arriba, he necesitado los 30 minutos. (A los 20 lo he tapado con papel de aluminio para que no se quemara la almendra.) Mi aro es de 23 cm de diámetro. Si no lo usáis, o es un aro más grande, posiblemente os baste con 25 minutos de horneado.
Dejamos enfriar, y ¡a disfrutarlo!


Si os sobra para el día siguiente, envolvedlo bien con film transparente para que se reseque lo mínimo posible.
Y recordad que podéis congelar porciones, bien envueltas en film. O ¿por qué no? Aprovechar los últimos pedazos para hacer torrijas de roscón, o un pudin.


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