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jueves, 18 de junio de 2020

Moscovitas a mi manera



Seguro que conocéis las moscovitas, esas deliciosas pastas de almendra y chocolate típicas de Oviedo que hacen en la confitería Rialto, cerca de la catedral. Las suyas son las verdaderas y son exquisitas: finas, crujientes y cubiertas de un rico chocolate por la cara lisa de la pastita.
La familia Gayoso, originaria de Luarca (¡mi pueblo!) lleva cuatro generaciones preparando estas delicias hechas a mano una a una, y que ya se exportan al extranjero. (Tengo que decir que no sólo sus moscovitas son deliciosas, su bollería también es mi favorita.)


La receta lleva almendra, azúcar, nata, chocolate y un poco de harina de trigo que, si sois celiacos y queréis hacerlas, podéis cambiar por harina de arroz para hacer una versión sin gluten.

La masa rinde mucho porque expanden al hornearse. Con una cucharadita es suficiente para cada moscovita. Como quedan finitas, debemos tener cuidado de que no se nos quemen en el horno: yo las he tenido solamente 9 minutos a 170 grados.
Yo he utilizado nata líquida sin lactosa, la de montar, que lleva más grasa, y con estas cantidades me han salido dos docenas de pastitas.


Para las moscovitas: 

miércoles, 3 de junio de 2020

Girelle al pesto



Os debía esta receta desde hace días, pero me he dado cuenta de que en la era Instagram cada vez me da más pereza escribir las recetas en el blog. Para aquí reservo las elaboraciones más largas, en las que tengo más fotos, o las que escribo con varias opciones: con los pasos para panificadora, thermomix o al método tradicional.

Y esta es una de ellas: os presento los girelle al pesto, descubiertos gracias a las instagramers italianas. Los encontré en la cuenta de Valeria (vale_incucina) y llevaba tiempo con ganas de hacerlos. ¡Fueron todo un éxito! Los cenamos ese día y congelé los que sobraron para comerlos más adelante, porque a mí las masas levadas me gustan recién hechas. Congelarlas es una buena opción, porque el día que te acuerdas de ellas y las sacas, están como recién horneadas.


No llevan huevo ni mantequilla. Yo he utilizado leche sin lactosa, pero podéis cambiarla por una bebida vegetal de soja, arroz u otra.

El cambio que le hice a la receta original fue preparar un prefermento con 100 ml de leche tibia, 100g de harina y 6g de levadura fresca. Como ya hace calor en Asturias, en dos horas escasas lo tenía subido y burbujeante, listo para usar. Si no tenéis tiempo o ganas, no hagáis el prefermento y poned todos los ingredientes a la vez.
Y si os apetece mucho probarlos pero no queréis amasar, al final de la receta os dejo un truco. ;)


Para los girelle al pesto:

domingo, 17 de mayo de 2020

Sbriciolata de nutella


Hoy pensaba publicar una receta salada, pero todas se han visto eclipsadas ante esta maravilla de tarta: la sbriciolata alla nutella. La traducción sería "desmigajada" o "desmenuzada" y es deliciosa y facilísima de hacer. A mí me recuerda al crumble inglés, porque la elaboración es similar. El contraste del exterior un tanto crocante con el relleno cremoso de la nutella (o la crema que uséis) es fantástico. ¡Es de esas tortas que piden un vasito de leche para acompañar!


Este pastel es típico de la zona norte de Italia. Se preparaba en otoño, tras la cosecha, y en su elaboración mezclaban harinas de trigo y de maíz y no la rellenaban: esa sería la torta "sbrisolona". El nombre deriva de la palabra "brisa", que significa "migas" y hace referencia a su textura desmenuzable.

Si no os gusta la nutella, podéis rellenar esta misma masa de crema pastelera, mermelada o compota de manzana, pero os aseguro que con una crema de chocolate como esta queda espectacular. ¡Vais a triunfar con ella!
Os dejo la receta, que yo he adecuado a mi molde de 22 cm de diámetro. No es necesario que sea desmontable: yo pongo en la base un círculo de papel de hornear y, debajo del círculo, una tira larga que sobresalga por dos lados. Así es más fácil desmoldarla, cogiendo por la tira, aunque también podríais hacerlo dándole la vuelta con cuidado. El borde del molde simplemente lo unto con mantequilla.


Para la sbriciolata alla nutella:

lunes, 4 de mayo de 2020

Bizcocho de refresco de naranja



Hoy os traigo la receta de un bizcocho con un ingrediente diferente: refresco sabor naranja. Lo hago pocas veces porque no suelo tener estas bebidas en casa. De vez en cuando compro un par de latas para cuando vienen invitados, pero con el confinamiento hace tiempo que no tengo ninguno.  ;)

La marca que uséis es indiferente. En casa nos gusta más esta, pero sirve cualquiera. La miga queda suave y esponjosa, con una textura que es un gustazo comerla. Además, dura unos cuantos días tierno, bien tapadito, y se puede congelar en trozos, ¡como todos los bizcochos!


También podéis probar a hacerlo con una lata de refresco sabor limón, claro, o en forma de magdalenas, disminuyendo el tiempo de cocción.
Os dejo la receta:


Para el bizcocho con refresco de naranja:

martes, 14 de abril de 2020

Galletas rellenas de crema de cacao



Con esto del confinamiento pensaba que tendría más tiempo para escribir recetas en el blog. Y tiempo tengo, sí... Pero ganas, pocas. También influye que es mucho más rápido y menos trabajoso poner la foto con la receta en Instagram, mi red social favorita. Y que eso puedo hacerlo desde el móvil, sentada cómodamente en el sofá.
Por eso, para el blog, reservo las recetas que son más largas, o las que me he tomado la molestia de fotografiar con la cámara.

¡Y aquí viene una de galletas! El fin de semana no tenía ni una galleta en casa, NI UNA SOLA. Así que saqué la mantequilla y la harina que me quedaba (qué bien más preciado y escaso, la harina...) y me puse a ello.
Me apetecía mucho hacer unas galletas como unas que probé una vez de marca italiana, de las que no recuerdo el nombre. Llevaban un relleno delicioso de crema de chocolate, tipo nutella, y decidí versionarlas a mi manera.


Recomiendo meter el tarro de nutella (o lo que tengáis) en la nevera, para que sea más fácil manejarla, o incluso poner cucharaditas en una bandeja y congelarlas un rato.
También se me ocurre que tienen que estar deliciosas rellenas de dulce de leche... ¿Habéis visto ya mi receta de alfajores?

Con estas cantidades, utilizando un cortapastas de 6,5 cm de diámetro, me han salido 18 galletas. Dependerá del tamaño que las hagáis, claro... ¡Tino ya me ha dicho que las próximas las quiere más grandotas!


Para las galletas rellenas:

martes, 31 de marzo de 2020

Pan challah (sin lácteos)



Hace tiempo que tenía ganas de hacer un pan challah (pronunciado jalá) y hace un par de días, al empezar a ver en tv una serie nueva en la que salían bendiciéndolos antes de comer, me propuse no esperar más. ¡Al día siguiente, me puse a ello!

El challah es el pan con forma de trenza que los judíos comen en el Sabbath, por lo que no lleva lácteos. Tiene esa forma de trenza porque, según el Talmud, cuando un nudo se hace con tres fibras, es imposible de destruir. Las semillas de amapola (o sésamo) que se le ponen antes de hornear simbolizan el maná comido en su éxodo por el desierto a la salida de Egipto. Es costumbre bendecir los panes de dos en dos, como se ve en el primer capítulo de la serie "La conjura contra América", que es la que estoy viendo estos días.


Nos ha gustado mucho, ¡muchísimo! Es parecido a un brioche, ni muy dulce ni salado, y pega de maravilla con jamón, queso, paté, tostado con mermelada, con nutella... ¡Y sin nada, que es como nos hemos comido la mayor parte! También podéis congelar porciones o rebanadas envueltas en film o en una bolsa. Una maravilla.

Os dejo el amasado con thermomix o con panificadora. Tened en cuenta que lleva como mínimo un par de levados pero que, si se os hace largo, podéis hacer uno de ellos en la nevera durante la noche, como hacemos con los roscones de reyes.
Yo he hecho una sola trenza grande. También podéis dividir la masa para hacer dos más pequeñas.


Para el challah:

domingo, 15 de marzo de 2020

Migliaccio (pastel de sémola napolitano)



La semana pasada preparé por primera vez migliaccio napoletano. Después de ver durante días fotos de blogueras italianas cocinándolo para carnaval, no me pude resistir a probarlo yo también.
Se trata de un pastel parecido a una tarta de queso, pero que además lleva sémola de trigo. Aunque es típico de los carnavales, en Nápoles ya se prepara durante todo el año.
La textura me ha sorprendido porque es una tarta cremosa y suave, y yo tenía mucha curiosidad por ser la primera vez que le pongo sémola a un postre. ¡Hasta ahora sólo la utilizaba para las pizzas!


Lo he preparado con la thermomix, pero os dejo también la elaboración tradicional.
La receta es una mezcla de varias que he visto en blogs italianos, adecuándola a la cantidad de ricotta que tenía en casa.
He utilizado un molde de 22 cm de diámetro. No lo he usado desmontable, y a la hora de desmoldarlo, ya frío, le he dado la vuelta con cuidado sobre un plato, y luego otra más sobre otro. Así que, si lo tenéis desmontable, os ahorráis este paso.


Para el migliaccio: